lunes, 4 de julio de 2016

Orígenes del cuento





Las primeras narraciones fueron anónimas y se hallaban vinculadas con la mitología, con las hadas. Fueron de carácter popular, anónimas y de tradición oral. Así, cada generación las modificó y se transmitieron oralmente, por lo que se convirtieron en patrimonio de la comunidad, mucho antes de que se considerara un género literario. En la Biblia también encontramos pasajes que reflejan el empleo del cuento. Sin embargo, su apogeo se dio con el Romanticismo.
El cuento tiene su origen en la Leyenda, según la teoría mitológica, ya que el hombre trata de explicar con supersticiones el mundo en el cual vive; también surge por la necesidad de extraer los conflictos internos; por la supervivencia de costumbres y tradiciones; y por el deseo de expresión de los pueblos primitivos.
Más adelante, con la intención de que las narraciones sirvieran de consejos, aparecen las fábulas y los apólogos. En Francia, durante los siglos XII y XIII  surgen las composiciones llamadas Flabiaux, de carácter satírico y que se constituyen en el cuento medieval, totalmente ajenos a la tradición oriental. Los relatos de origen oriental vuelven a tener los ojos del mundo de occidente y es así como La Edad Media, en Europa, predominaron las narraciones ejemplares llamadas apólogos. (Por ejemplo El Conde Lucanor del infante Don Juan Manuel).
Durante el siglo XIV, Bocaccio presenta una nueva forma de relatar en su colección de cuentos llamado El Decamerón.
En el Renacimiento surge en Francia, La Fontaine, quien le agrega el tinte folclórico al cuento.
Igualmente en el siglo XVII, Perrault es conocido por darle un nuevo giro al cuento, dirigido especialmente al público infantil. La Cenicienta es el primer cuento de crítica a la sociedad.
En el siglo XVIII Las mil y una noches se convierte en el paradigma para éste género.
Antes del siglo XIX, el cuento no es considerado un género literario. El cuento moderno nace en el siglo XIX. Alemania con los hermanos Grimm; Inglaterra con los relatos de Dickens y Wilde, en la misma línea del cuento infantil; Francia con Stendhal, Balzac, Flaubert, pero con una temática diferente de los mencionados.
Ya para el siglo XX, el cuento adquiere otra forma y contenido, desde su estructura como forma hasta el existencialismo como contenido. El relato moderno atiende a romper la estructura lineal del cuento clásico y su desenlace es más sorpresivo. El cuento como tal pasó de una etapa de narración tradicional, folclórica, llena de magia y misticismo hacia una nueva forma de estructura y de contenido, destinada a reflejar una realidad cotidiana.

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